sábado, 15 de agosto de 2015

Cerramos por Vacaciones

Pues sí, habéis leído bien: el blog va a tomarse dos semanitas de vacaciones.

Hace muchos años que hago (y deshago) blogs, y cuando veía que otros tomaban periodos de vacaciones yo me sorprendía. ¡Si no da tanto trabajo!, pensaba.

Cuánto me arrepiento.

Realmente llevar un blog absorbe mucho, y ahora que casi no tengo tiempo es como si lo hiciera más. Por eso creo que hace falta cerrar unos días, para refrescar y volver con más energías, ¿no estáis de acuerdo?

Así que regresamos el primero de Septiembre, chicos, y además estamos planeando una nueva sección, un pequeño juego para amenizar las entradas ;) ¿Interesados? ¡Os informaremos pronto!

viernes, 14 de agosto de 2015

Minireseña:
La isla del amor (Las Calhoun 5),
de Nora Roberts


Quedando cerrado el argumento de las esmeraldas, me parecía que este quinto volumen tendía que ser a la fuerza rizar el rizo. No me interesaba particularmente Megan, aunque su hijo Kevin caía majo. Aun así, quería terminar la saga.

La verdad es que fue una decisión acertada.

Aunque no es el mejor libro del mundo, el romance (que es donde nos centramos, porque no tiene mucho más que eso) es bonito y tierno. El protagonista masculino, Nathaniel, me ha caído bien desde el principio; con un pasado muy jodido pero sin dejarse arrastrar por él, un encanto con las criaturas, y al que no le dan miedo los cambios.

En líneas generales, la novela es fácil de leer (de hecho más que algunos de sus predecesores), sencillita, sin grandes pretensiones, un spin-off con una última guinda sobre la generación Bianca/Christian/Fergus.

Y por cierto, Tía Colleen acaba molando y todo xD

3. Para Pasar el Rato



miércoles, 12 de agosto de 2015

Microrelato:
El Hombre Ideal,
por Athalia's

Él era el hombre ideal, en todos los aspectos.
Tenía veinticinco años cumplidos en Mayo; por tanto, su estación era la primavera, lo que lo convertía en alguien alegre y apasionado por naturaleza.
Era alto y esbelto, de músculos definidos pero no gruesos. No había pisado jamás un gimnasio: ese cuerpo de infarto era fruto de caminatas por el campo y brazadas en la playa.
Su cabello era de color rubio oscuro, con reflejos dorados. Cuando la luz incidía directamente en él, lo convertía en un dios del sol, así, con todas las letras y virtudes divinas.
Y sus ojos…oh, esos ojos. El iris era del color del bosque profundo, un color verde oscuro que parecía contener maravillas y tesoros en sus adentros. Su mirada era viva, intensa y magnética, el tipo de mirada que te corta el aliento.
Pero no sólo era guapísimo. También era sano, ecologista, encantador, humilde, atento, responsable, caballeroso, detallista, y en el fondo de esos ojos se adivinaba el fuego de una pasión que podía llegar a ser deliciosamente abrasadora.
A estas alturas me estarás maldiciendo, preguntándote dónde demonios conocí yo a semejante príncipe azul.
Pues bien, le conocí…

…porque me atropelló.

lunes, 10 de agosto de 2015

Pre-Reseña:
Cierra los ojos y mírame, de Manuel Enríquez Turiño y Ana Galán


Que uno de los protagonistas sea ciego me llamó mucho la atención desde el primer momento. Que haya un perro lazarillo de por medio, todavía más.

El preview la verdad es que no me ha dicho gran cosa. El ritmo me ha parecido demasiado explicativo, poco vívido; Blanca me ha parecido muy cría, y David básicamente un chico normal al que le gustan las putas con minifalda hasta que éstas demuestras que su oficio lo vale, y entonces un momento de ira le cuesta que su mundo se derrumbe.

Aun así, creo que le daré una oportunidad al libro. Eso sí, en papel, porque es de estas novelas vergonzosas en que el ebook vale apenas cinco euros menos que el físico, con lo cual…

1. Merece una Oportunidad

viernes, 7 de agosto de 2015

Minireseña:
La Bella y la Bestia,
de Beaumont


Después de investigar un poco se descubre que la versión original es la de Villeneuve, pero es, entre otras cosas, más difícil de conseguir y menos “oficial”. La de Beaumont es la misma historia pero centrada en la Bella y la Bestia, eliminando el exceso que Villeneuve dirigía a críticas sociales y una ambientación mucho más elaborada, según dicen.

A lo que voy, que aunque Villeneuve es quien escribió la versión original, se considera la de Beaumont como la oficial, así que es la que he leído.

Y la verdad es que se lee en media hora. Es corto y conciso, un verdadero cuento. Me esperaba otra cosa, algo un poco más… desarrollado. La película de Disney tiene más desarrollo, y cuenta básicamente la misma historia.

Se nota que es un cuento clásico, vamos, y me siento extrañamente decepcionada. Esperaba, quería más. Terminas de leer el cuento con la misma información que después de haber visto una vez la película de Disney, ni más ni menos.

Probaré con Villeneuve… si puedo encontrarlo.


miércoles, 5 de agosto de 2015

Relato Corto:
Cibermascota,
por Athalia's

La torre del ordenador encendido comenzó a humear, pero nadie lo notó. Era un humo negro pero sin olor. Tal vez, si alguien hubiera estado allí, lo habría visto; pero la niña se había ido precipitadamente para cenar, y sus padres no solían entrar en el cuarto del computador.
Así que tampoco advirtieron que el humo comenzaba a volverse más pesado, tan pesado que empezó a caer y envolvió la torre como una oscura neblina. Luego comenzó a condensarse y espesarse, y adquirió una textura gelatinosa y viscosa. Dos agujeros brillantes se abrieron, como dos luceros en lugar de ojos, y luego un tercero, como una boca retorcida.
La criatura no sabía lo que era, pero tampoco le importaba. No le interesaba su origen, su naturaleza, si acaso la tenía, no le interesaba la supervivencia, ni tampoco saber qué había sido antes de convertirse en…eso.
Se desplazó por encima del desordenado escritorio, reptando como una serpiente. Ocasionalmente, de su cuerpo informe brotaba un tentáculo elástico que tocaba lo que la rodeaba, ayudándola a moverse.
Sus ojos, brillantes como luciérnagas, se detuvieron en un papel impreso que estaba pegado a la pared con celo. En él se veía a una criatura parecida a un gato, de ojos achinados, largas antenas y color rosa pálido. Encima había escrita una palabra con letras desiguales:
“Gigi”
La criatura pasó de largo, sin saber que su existencia se había iniciado como la encarnación de aquel ser dibujado.
Gigi era una mascota cibernética, o cibermascota, o lo había sido hasta que su dueña se olvidó de alimentarla durante tres días, y murió de inanición. Hasta entonces, la pequeña gata, o lo que fuera, había vivido en una adorable caseta virtual, con bañera y jardín y salón y nevera, tenía amigos cibernéticos y, ante todo, pasaba horas y horas jugando con su dueña. Aunque a veces estaban en desacuerdo, Gigi amaba a la niña por encima de cualquier cosa, como toda buena mascota.
Gigi, o lo que había sido Gigi pero ya no lo era, bajó del escritorio de un salto suicida. Se aplastó contra el suelo, pero no le importó. No había dolor. No había nada.
Nada, excepto un ansia que roía esa sustancia gelatinosa que reptaba hacia la puerta. Un deseo irrefrenable. Un único anhelo. Una única necesidad.
Amor.
Gigi pasó por la rendija que había entre la puerta cerrada y el suelo. Se topó de bruces con la nariz del enorme san bernardo, pero no le hizo el menor caso y pasó de largo. El perro ladró, pero alguien desde una habitación lo mandó callar, y él, lloriqueando, se retiró a su alfombra.
La criatura que había sido Gigi siguió su camino. Tras ella dejaba un rastro negro: se deshacía. Pero le daba igual. En realidad, ni siquiera era consciente de ello. Sólo podía seguir a su instinto, y el instinto la guió, inequívocamente, a la habitación de la niña, su dueña, su amiga.
Ella aún tenía la linterna encendida dentro de la cama. Se encontraba leyendo en voz baja un cuento infantil, muy entretenida. La criatura, ansiosa, trepó por las sábanas, subiendo a la cama y llegando a la pierna de la niña.
Ésta gritó, espantada, y pataleó.
Gigi rebotó en la pared y chocó contra el suelo, dejando rastros negruzcos.
La niña, chillando, se puso de pie en la cama, mirando a la cosa gelatinosa con los ojos desorbitados de miedo. Pero la criatura no percibió su pánico, ni tampoco el dolor, sólo una intensa euforia que la llevó a acercarse de nuevo, intentando alcanzar a la niña.
Pero ella saltó sobre aquella cosa extraña y viscosa, chillando a pleno pulmón, y comenzó a patear.

Y Gigi, o lo que había sido Gigi, murió pisoteada por su dueña, que nunca supo lo mucho que su antigua mascota la amó hasta el último instante de existencia.

lunes, 3 de agosto de 2015

Pre-Reseña:
El Guerrero Dragón, de J.J. Villarreal


En la misma zona encontramos “chiflido”, “la quijada del guerrero” y “como te muevas te mato, ¿eh?”. En la vida había visto semejante batiburrillo de lenguaje coloquial y poco común.

Súmale que la tipografía casi no se lee (es muy fina), que en lugar de puntos suspensivos se usa guión largo/raya, que el narrador en primera persona del presente se dedica a recordar una carrera que hizo hace tiempo mientras se encuentra en medio de una batalla contra tres tipos, que ya solo en las primeras páginas me he encontrado un diálogo que NO sigue un punto y aparte, y que después de cada diálogo NO hay un espacio sino que llega inmediatamente el susodicho guión largo/raya.

La historia será una maravilla, o no, pero tristemente no lo averiguaré jamás.

3. No merece la pena