domingo, 24 de abril de 2016

Minireseña:
Un sueño Atrevido (Trilogía de los Sueños 1),
de Nora Roberts


Me ha costado mucho cogerle el gusto a este libro. La protagonista, Margo, me ha caído gorda desde su primera aparición a los doce añitos, y no ha dejado de caerme gorda hasta la ultimísima página.

Me ha parecido una persona arrogante, egocéntrica, y que se ha ganado a pulso todas las desgracias que le han pasado, y que desde luego no se merece ni de lejos la devoción y la paciencia de los demás personajes. Margo por su cuenta se busca todas las mierdas. Si vas detrás de la fama y la gloria de la televisión y las revistas, si vas a ese mundo superficial del famoseo, sabes que tarde o temprano te va a estallar en la cara. Pues a ella le estalla. Se siente, bonita, haberlo pensado antes.

Hasta más de la mitad del libro (más, mucho más) no le he cogido aprecio a los protagonistas. Me interesaba, eso sí, ir a por la novela de Laura, y Josh se me fue ganando el corazoncito. Su amor está más que desperdiciado en Margo, pero en fin, estas cosas no se eligen.


2. No Vale Mucho

domingo, 17 de abril de 2016

Minireseña:
No entrabas en mis planes, de Anna García


Los que me conocen ya sabréis que yo no dejo libros a medias. Va en contra de mis principios. Me los acabo, cueste lo que cueste. Muy pocas, pero que MUY POCAS veces me he encontrado ante una novela que no he podido terminar.

Pero este… este me ha ganado el pulso. En el 42% (en Kindle) era dejarlo, romper el móvil o arrancarme los ojos.

No sé muy bien cómo hacer esta reseña sin sonar excesivamente agresiva, pero, de nuevo, quienes me conozcan sabrán que puedo ser más basta que un arado, así que pido perdón, pero es que…

Soberana mierda de libro, por favor.

Esta novela, si acaso puede merecer tal nombre, carece de historia, ya para empezar. Algunos libros no tienen un hilo argumental en sí, sino que siguen las vivencias de los personajes. Y no pasa nada.

Pero sí pasa cuando esos personajes son así.

No sé por dónde empezar a enumerar. ¿Tal vez por don “no soy un hombre sin escrúpulos, pero me follé a una chica, la dejé preñada, le di pasta para que abortara y me olvidé de ella y de asegurarme de que no hubiera parido a mi hijo”? ¿O puede que doña “tú yo nunca tendremos nada pero a la mínima de cambio te como la boca y lo que no es la boca”?

Solo hay dos personajes con un mínimo de coherencia. Uno es un niño de cuatro años, y es sordo (motivo principal por el que decidí leer el libro). El otro es Chris, el adolescente de turno, el único del que se entiende la actitud errática.

Los demás ya no es que sean planos e insulsos, es que son inverosímiles. Desde los protagonistas absolutos hasta los secundarios más lejanos, no hay ni uno que tenga un mínimo de coherencia. Son personas adultas de más de treinta años y se comportan como adolescentes con un chute extra de hormonas.

Se supone que estamos ante personajes fuertes (Livvy es Capitana, y Aarón es Teniente), pero el único fuerte (y de la peor manera) es él. Ella, en cambio, sigue siendo una damita en apuros en todo momento, y una mártir, y más indecisa que mi abuela, que lo era mucho.

Jimmy es un retrasado, la hija de Livvy es gilipollas, Livvy repito que es una mártir imperdonable, Aarón un cabrón sin sentimientos.

Y si hablamos del romance, es el más plano, incoherente e inverosímil que me he encontrado JAMÁS, incluso más que los personajes, lo cual ya es mucho decir. La atracción es inmediata y los sentimientos no van apareciendo, sino que de pronto “ah, no, verás, es que estoy enamorado, tía”. Venga, hombre.

Y sí, estoy siendo muy dura. Puede que no lo fuera tanto si no hubiera visto 103 reseñas de 5 estrellas en amazon.

Esto ya no es cuestión de gustos, amigos míos, no; ya no es cuestión de que no me guste esta clase de personaje por X o por B. Se trata de que, no entiendo muy bien por qué, cada vez hay más personas a las que les importa un comino la coherencia, la verosimilitud, la continuidad o el argumento: quieren chicha, quieren dramas y porno. ¿Y qué, que el estilo sea penoso, no haya historia y los personajes carezcan de sentido? ¡Hay sexo! ¡Hay líos! ¡Hay mierdas!

Llegados a este punto, estoy avergonzada como escritora, y estoy avergonzada como lectora. Es muy grave que un libro te haga sentir así.

1. Desastre

jueves, 14 de abril de 2016

Diario de Escritura IV

Pues...

Hemos acabado con La Devoradora de Almas.

Después de mucho debatir, escuchar y escribir, he decidido que esto es todo lo que necesitas. Los eventos más importantes de tu pasado son, en realidad, aquellos que han conformado tu presente… y tu presente no es diferente ahora de como lo fue hace doscientos años.

La historia iba a ser más corta, más sencilla, pero cuanto más escribíamos más cuenta nos dábamos de que tenía que ser más larga, más complicada. Bueno, puede que complicada no; pero sí más completa.

El narrador, que a su vez es un personaje aunque no el protagonista, es muy tiquismiquis con sus métodos. No piensa pasar de puntillas sobre una guerra. No va a ignorar el dolor y el sufrimiento como si no existieran. Pero tampoco va a pasar del romance, la amistad y los buenos momentos.

Así que lo que era una novela anexa para El Círculo de las Almas se ha convertido en una obra de 358 páginas, nada menos, escritas en un total de 49 días. Nada mal, ¿no?

Lo sé, soy muy pesada con los números, las gráficas, la cantidad de páginas y las semanas que hemos tardado. Es que me encanta llevar el control de estas cosas.

Ala, un regalito:

—Bienvenido a casa —le dijo la muchacha.
Él se giró, soltando la mano de su hermana más pequeña, y envolvió a su amada entre sus brazos.
—Sí, ¿verdad? —susurró, risueño—. Estoy en casa. Contigo.
Digamos que se olvidó de todos los que miraban cuando se inclinó sobre el pequeño cuerpo de Arjeryth y la besó en la boca, suave, delicadamente… hasta que la delicadeza se pasó y comenzó a incendiarse el ardor.
Puede que durante veinte años no la hubiera recordado… pero seguía teniendo veinte años que recuperar con ella.
Iban a estar muy, muy ocupados.

miércoles, 13 de abril de 2016

Relatos cortos:
Estrella Fugaz

El espíritu abandonó las cómodas hojas de Yggrassil por primera vez en su corta existencia. Acababa de ser formado en el interior del Gran Árbol, su consciencia iniciada a partir de la condensación de la energía.

Y ahora que existía, la diminuta y límpida alma abandonó la seguridad de Siúhl.

No lo hizo por su cuenta. No podía. Era solo un espíritu, y de no haber tenido a Yggrassil para indicarle el camino, quién sabe; seguramente hubiera permanecido inmóvil, desorientado, hasta consumirse.

Pero lo guiaban. En cierto modo la fuerza del Gran Árbol no solo lo empujó fuera del cobijo de su cúpula, sino que lo catapultó literalmente a través del Vacío hasta su destino: un vientre materno en el que tomar un cuerpo.

Entonces viviría. Entonces verdaderamente existiría.

El espíritu notaba un atisbo de pueril emoción mientras volaba a través de los mundos, atravesando toda la materia sin adherirse a ninguna, mientras sentía acercarse más y más su objetivo.

Cayó del cielo como una estrella fugaz, como hacían todas las almas. Descendió del firmamento a toda velocidad, invisible a los ojos mortales, y se fue acercando a la madre que lo amaría más que a nada.

Allí estaba. Podía verla ya: mujer humana, joven, de pelo color ébano. Tal vez también él tendría pelo color ébano. Tal vez tendría los mismos febriles ojos grises. Tal vez…

Entonces ella desapareció.

Entre un instante y el siguiente el vínculo que unía su espíritu a su cuerpo se rompió, y el alma que había habitado aquella carne quedó inmóvil sobre esta, perdida.

Su madre había muerto con el bebé en el vientre. Ya no nacería. ¿Qué debía hacer? ¿Qué podía hacer?

Allí el guardián de las almas, el recolector que guiaba a los muertos hacia el sendero, trató de atraparlo. Pero él viajaba a demasiada velocidad. Se escurrió entre sus dedos. Penetró el cuerpo de su madre; penetró su propio cuerpo, el que debió pertenecerle, pero era demasiado frágil.

No podía vivir allí.

Como si no hubiera obstáculos frente a él, el espíritu siguió descendiendo más allá de su voluntad. Atravesó carne y hueso, atravesó el jergón, el suelo… la tierra.

Y entonces se estrelló con el maná.

Al contacto con aquella incomparable cantidad de energía, la pequeña alma sintió que se desharía en ella: que se derretiría igual que el hielo en un cuenco de agua caliente. Que dejaría de existir.

Nada podía entrar en los profundos pozos de maná. Nada podía salir vivo de allí. El espíritu sabía todo eso, como lo sabían todas las almas a un nivel que iba mucho más allá del cerebro, del sentimiento o el instinto. Era sencillamente un conocimiento inherente en él, en todo.

Y aun así, mientras el maná lo consumía, lo devoraba, lo deshacía para acoplarlo a sus amplias corrientes, el espíritu tuvo su primer y único pensamiento consciente:

«Quiero vivir».

Fue esa voluntad, más que ninguna otra cosa, lo que concedió su deseo.

El vínculo perdido con su cuerpo, cualquier cuerpo, se restableció. La pequeña alma logró escapar de las abrasadoras corrientes de energía, y el vínculo tiró de ella con fuerza, guiándolo hasta un nuevo vientre materno, donde el bebé de apenas unos días ya aguardaba un espíritu que lo hiciera vivir.

Entró en él, se acopló a aquella carne perfecta todavía a medio formar, y sintiéndose a salvo, durmió.

Al despertar lo hizo llorando a pleno pulmón, sin recordar que en una ocasión nadó en la mismísima energía de la tierra que estaba a punto de habitar.


Nadie se dio cuenta de que aquel brevísimo instante lo había transformado. Ya no era humano, y jamás volvería a serlo.

domingo, 10 de abril de 2016

Minireseña:
El Despertar (Infinity Blade 1),
de Brandon Sanderson


Dentro de que no ha sido un libro malo, me ha parecido de lo peor que he leído de este autor.

Se me ha hecho soso (no malo, sino soso) durante la primera mitad, aunque al final coge mucha marcha y te deja con ganas de más. No obstante, sigue careciendo de lo que hace especial los libros de este hombre. El experimento (escribir la novela de algo que ya existe) no le terminó de salir bien, en mi opinión.

Eso no quita que se pueda leer y esté bien de todos modos. Simplemente no está tan bien como otros de sus libros. Todo escritor tiene sus más y sus menos.

3. Para Pasar el Rato

miércoles, 6 de abril de 2016

Diario de Escritura III

¿En qué trabajamos ahora mismo?

Tenemos entre manos la obra La Devoradora de Almas, una historia sobre alquimia, sobre venganza y justicia, sobre recuperar lo que a uno le pertenece por derecho, sobre crear una verdadera utopía.

Esta novela tiene un motivo para escribirse, dentro de la propia obra. En ella uno de los personajes pide que así sea, que se escriba para poder recuperarla siempre (el libro será su memoria).

Cualquiera diría que entonces ese personaje tendría que ser el protagonista. Pues no. Malêk es importante en la novela, desde luego, y está presente en buena parte de los eventos… pero lo cierto es que al final la verdadera protagonista es Arjeryth, su amada, y la que da título a esta obra.

Y los comentarios internos del propio narrador, un personaje recurrente al que le tenemos mucho cariño, son divertidísimos.

—Oyee… iba a limpiar —se quejó.
—No con tu ropa —replicó él.
Y con un par de tirones secos, se arrancó las mangas de su propia camisa.
—Con esto —indicó, dándole una.
Estrechando la mirada ella se llevó las manos a la cintura.
—¿Y cuál es la diferencia de usar la tuya a la mía? —quiso saber, acusadora.
—Ninguna, salvo que quiero tu ropa entera. Cuando esté todo limpio me ocuparé de quitártela. —Malêk lanzó una inocente aunque picarona sonrisa.
—¡Malêk! —exclamó, azorada, y le cogió una de las mangas.
Aún cohibida y diciendo incoherencias —idiota, pervertido, tonto… lo típico— intentó abrir ventanas, limpiar, hacer algo que no fuera enfrentar la ligeramente lasciva mirada de su amado.
Mojigata.

Esta novela es vital para que podamos continuar con nuestra saga, El Círculo de las Almas. Y es que uno de los volúmenes tiene buena parte de su acción en Riah-Nie, el hogar de Arjeryth. Necesitamos confeccionar el pasado con todos su detalles para mostrar un par de sorpresas en Eiji, El Aventurero… y ya que necesitamos el pasado, ¿por qué no la novela? ¡Ya puestos!


Pero vamos por la sexta semana de escritura de La Devoradora de Almas, y ya queda poco. En cuanto la terminemos podremos volver a los tres volúmenes siguientes de la saga: a los muertos alzándose, los campesinos luchando, los secretos desvelándose poco a poco.

domingo, 3 de abril de 2016

Minireseña:
Colinas Negras, de Nora Roberts


Tenía el recuerdo de que este libro no me gustó la primera vez que lo leí, y no estaba segura de por qué. Recordaba algunas cosas (como la actuación de Baby, el animal más bonito y maravilloso y tierno del refugio), pero no exactamente cuál era el problema que tenía con la lectura.

Después de releerlo puedo entender que en una época en que era demasiado ingenua, demasiado romántica, la novela pudiera disgustarme.

La historia que narra es distinta, y está muy bien llevada. El asunto del refugio es una muestra de cómo funcionan las cosas allí, y cómo hay personas a favor y personas en contra (yo, sinceramente, si tengo un animal que en libertad se va a morir, creo que está bien mantenerlo a salvo… no sé). La locura del (valga la redundancia) loco de turno es espeluznante y está perfectamente hilada.

El fallo que tuvo para mí esta novela en el pasado fue el romance; o mejor dicho, el pasado de ese romance.

En el pasado, ambos protagonistas se aman, se han amado siempre… pero con el tiempo, se dejan. Es así, cortan diciendo que lo suyo no va a funcionar por la distancia, aunque él tiene otros motivos para hacerlo. No motivos nobles… o al menos, a mí no me lo parecen. El «lo hago por tu bien» no me parece noble.

En todo caso, en ese entonces no me pareció lógico que después de hacerse tanto daño, después del egoísmo y el orgullo, el romance siguiera adelante. Pero ahora entiendo, me guste o no, que a veces sencillamente «no es el momento», y hasta que llega ese momento (hasta que las personas somos lo que debemos ser), el amor se estanca.

No diré que me guste que tenga que ser así. Creo que tiene que haber otros modos, otras maneras, de ser la persona que debes ser sin necesidad de renunciar al amor por ello.

Pero sí puedo decir, para no alargarlo más, que en esta novela se puede entender, y que al final, a pesar de todo, triunfa el amor y los malos reciben su merecido.


4. Recomendado

viernes, 1 de abril de 2016

Diario de Escritura II

Este año la escritura marcha bien. Empieza abril y podemos decir que llevamos dos novelas escritas, y estamos trabajando en otra mientras hay tres más en espera a que la terminemos. ¡Nada mal!

En el transcurso de 2016, hasta ahora, hemos terminado con la novela que hemos titulado “El Origen”. Sencillo y directo, es ni más ni menos que el volumen 0 de la saga El Círculo de las Almas. Es aquí, cuando la tierra esclavista todavía no era tal cosa, donde esta saga encuentra su principio… con lo que el nombre no está mal, ¿no?

Siempre había seguido los impulsos que resuenan en el corazón de todos los diablos: destruir, torturar, atormentar. No somos los escogidos del Mal, sino que somos sus vástagos, y por tanto más malignos si cabe.
De modo que me abatí sobre la ciudad como una tormenta. Mi poder fluyó hacia la tierra sobre la que se cimentaban los elegantes edificios, y la hizo temblar. Hizo que el fuego de su interior comenzara a ascender, partiendo roca y piedra en su camino hacia la superficie.
Y después del terremoto esa superficie se agrietó, y el fuego comenzó a manar en chorros de lava.
Hubo gritos, lo recuerdo, y yo reí al oírlos en la distancia. Hombres y mujeres con la mala suerte de encontrarse sobre las grietas al abrirse. Personas atrapadas, incapaces de huir de la lava. Familias separadas. Los primeros muertos. Los muchos heridos, cuyo número crecía y crecía.
Los edificios comenzaban a derrumbarse. La lava encendía en llamas la madera. Derretía la roca.
Todo era obra mía. La destrucción, el horror, la desolación. Todo me pertenecía. Todo llevaba mi huella.
Y en lugar de atenuarse, satisfacerse, el Pulso quería más.
Entonces sonó un grito por encima de los demás, una voz diferente, no henchida de miedo sino de ira:
—¡Detente!

También terminamos con una parte de la novela con nombre en clave “Una Carta”, que ha pasado a ser, por ahora, “La Dama Hechicera”. ¡No tenía que ser tan complicado! Pero lo cierto es que se ha dividido en dos partes: el pasado y el futuro.

Ahora, “La Dama Hechicera” es una historia anexa, un añadido a la novela principal que pronto escribiremos.

—Ha empezado —musitó la hechicera, mirando hacia la ventana—. Hoy cinco de las personas más importantes para Coelithe van a desaparecer del mundo, y va a ser por obra mía.
—Van a sobrevivir y proteger la identidad de nuestro pueblo —respondió su esposo, tomándola de las manos—. Gwyneth, vas a salvarlos.

No está mal para los primeros tres meses del año, ¿no? ¡Ay, qué ganas de seguir!