domingo, 31 de julio de 2016

Pre-reseña:
Aloha Baby, de Laura Morales


A primera vista, estas páginas muestran una historia fresca y diferente, en que encontramos a una escritora sumida en una profunda depresión. Aunque en lo personal la raíz de esa depresión no me parece para tanto, cada uno es un mundo, y no podemos juzgar al personaje por ello.

Nos lleva hasta Maui, que es un escenario poco conocido, y además la ambientación parece muy acertada, así de entrada. El que parece ser el maromo de turno, no obstante, me ha caído un pelín gordo… pero creo que el libro lo puede valer.

1. Merece la oportunidad

miércoles, 27 de julio de 2016

Autopublicación: pros y contras

Como ya sabéis, nosotras somos escritoras autopublicadas. Tomamos la decisión sin presiones, y desde luego no teníamos un rechazo editorial a nuestra espalda para decidir que si ellos no nos querían, lo haríamos por nuestra cuenta.

No, fue nuestra decisión, porque así creíamos que íbamos a tener un control mayor sobre nuestros bebés.

Y es cierto.

Pero cuando vas a empezar a menudo no sabes, no sabes DE VERDAD los pros y los contras de la autopublicación. Así que para ti, si estás pensando en autopublicar, es esta lista:

Pros
—Es cierto, controlas tu obra en todos sus aspectos.
—Tú decides cuánto cobras, y no un tercero. En createspace (la plataforma de libros en papel de Amazon), por ejemplo, te recomiendan un precio, en función de la cantidad de páginas, pero a partir de ahí tú decides.
—Tú decides cómo manejas la publicidad.
—Nadie toca la portada sin tu consentimiento y opinión.
—Nadie toca EL CONTENIDO sin tu consentimiento y opinión.
—Tú tienes, siempre y sin lugar a dudas, la última palabra.

Contras
—Si te han dicho que autopublicar es gratis, mmmm… piénsalo otra vez. Probablemente necesites contratar a un ilustrador que te haga la portada, y un maquetador para el libro. Y sería ideal que la novela pasara por un corrector. Todo eso significa dinero.
—Tomar tú todas las decisiones también implica que te roba mucho tiempo de escritura y de otras cosas. Tenlo en cuenta.
—Ser autopublicado significa que no tienes una empresa que te respalde en la publicidad… o sea, que eres tú quien tiene que buscarse las habichuelas y promocionar su obra y su sello personal.
—Por desgracia, también hace que muchos te tachen automáticamente de su lista de navidad. Si eres autopublicado, significa que no vales nada como escritor, y punto.

A nosotras la verdad es que nos compensa, aunque eso no quita que de vez en cuando busquemos el apoyo de una editorial (como es el caso de Amor Perdido, y otra novela cuyo nombre no voy a revelar, que está siendo valorada). Pero mayormente somos autopublicadas, y nos gusta que así sea… para bien o para mal.


Autopublicarse es un trabajo muy duro, pero puede llegar a ser muy gratificante. Estás advertido.

domingo, 24 de julio de 2016

Minireseña:
Déjame saber quién eres, de Estefania Yepes



Es uno de estos libros a los que doy una oportunidad tras leer la preview, y como me ha pasado en otras ocasiones, al final la lectura no vale tanto como parece con las primeras páginas. 

Aunque la historia tiene buena pinta, bastante fuerza y cierta intriga, va perdiendo fuelle conforme avanza, resolviendo interrogantes de manera anodina o sin resolverlos en absoluto.

La protagonista me iba resultando más tonta conforme pasaban las páginas, era hipócrita, mentirosa y guardaba secretos estúpidos a sus seres queridos. Sus reacciones son aniñadas, egoístas y algo atolondradas, lo que choca, porque no es una mocosa que digamos.

El argumento secundario de las cartas y el vestido me ha resultado soso e innecesario. No aporta nada, no de la manera en que se plantea. Son muchas vueltas para absolutamente nada.

Sumado a todo esto está el hecho de que la versión kindle para móvil es nefasta. No sé si es así de origen, pero vaya, la editorial se ha lucido con intros en medio de una frase y puntos seguidos que eran puntos y aparte, no hablemos ya de redundancias, nombres equivocados y párrafos interminables.

Una lectura, en general, que me ha resultado anodina, y hacia la mitad costaba seguir leyendo.

2. No Vale Mucho

miércoles, 20 de julio de 2016

Preparación: Hacer fichas de personajes

Uno de los trucos infalibles para un escritor es hacerse fichas de personajes.

Algunos dicen “uy, no me hace falta, yo me acuerdo de todo”. Bueno, cuando sean diez personajes en el mismo libro, interaccionando unos con otros, a ver si recuerdas si Maribel tenía el pelo negro o rubio. Y no: no vale releer en busca de la información. Eso te hace perder tiempo, y el escritor no tiene tiempo que perder.

Así que… ¡Benditas fichas! Ahí puedes anotar toda la información relevante, y consultar cada vez que no recuerdes algo, o sencillamente si necesitas refrescar a uno u otro personaje.

No necesitas mucho. Hay programas (aunque no estoy muy puesta) que te ayudan a gestionar toda esa información, pero yo soy más del fiel, fiel Word (o en su defecto, una libreta, pero entonces no tienes búsqueda rápida y claro…).
Mis fichas suelen ser tan fáciles como:


Nombre del personaje
Edad. Color y largo de pelo. Color de ojos, y si se presta, su forma. Tono de piel. Constitución y altura aproximada.

Un resumen de su historia personal, los eventos más importantes de su vida, como la muerte de sus padres, o el día de su mudanza a un pueblo totalmente distinto.

Curiosidades: detalles de su personalidad y datos importantes, cómo se hizo una cicatriz o cuántos idiomas habla, por ejemplo.
Le gusta: Esas cosas que le gustan mucho, como un color, un instrumento o un género musical.
No le gusta: Esas cosas que detesta, como podría ser un insecto o un clima.



Ya veis que muy, muy chungo no puede ser. Otros escritores son más esquemáticos, y otros no anotan nada en absoluto, y ya repasarán. Es algo que no me gusta nada, porque, como he dicho, pierdes tiempo. Pero eso es decisión de cada uno.

domingo, 17 de julio de 2016

Minireseña:
Un Hombre que Promete, de Adele Ashworth


Es un libro que ya me he leído un par de veces antes, aunque nunca le había llegado a hacer la reseña, en buena medida porque me deja tan tontita que se me olvida.

Es definitivo que tengo algo con los protagonistas imperfectos. Con los “tullidos”, con los “discapacitados”, con personas que la sociedad mira por encima del  hombro con desprecio o con inmensa compasión, como si fueran menos persona (o, como dicen el libro, “infrahumanos).

El protagonista masculino, Thomas, es un claro ejemplo de todo esto. Desde el principio se hace notar una profunda cojera, aunque tardas bastante en darte cuenta de la extensión de sus heridas. Pero es mucho más que “ese pobre cojo”. Es un hombre intenso, de una devoción deliciosa y perfecta, que no quiere ver ni tratar a Madeleine, la protagonista femenina, como a objeto de sus deseos sexuales. Porque sí, la desea, pero quiere de ella mucho más que su cuerpo.

Este libro se cuenta entre mis favoritos por él, Thomas, por toda esa devoción, por todo lo que hace, todo lo que teme. Lo adoro por su inseguridad, por su esfuerzo, por su ternura, que va mucho más allá de los dos o tres momentos sexuales del libro. Cada gesto, cada sonrisa y cada mirada es una señal de toda esa ternura. Me encanta.

Y de hecho, el libro no cuenta con la nota máxima precisamente por la propia Madeleine, que de por sí es un personaje que no me dice nada (una mujer de sexualidad suelta que se ha hecho a sí misma), que se me hace un poco cansina con su “ay no, amor no”, y que me parece estúpida de remate hacia el final del libro, cuando monta en cólera y saca conclusiones salidas de ninguna parte cuando Thomas le está desnudando su corazón.

Así que el libro es precioso, el romance encantador, el protagonista masculino absolutamente delicioso, y se puede pasar de la tontería de la prota femenina.

4. Recomendado

miércoles, 13 de julio de 2016

La voluntad de escribir

La semana pasada hablé de la envidia del escritor, y al hacerlo, hice mención de esos escritores que escriben solo cuando tienen inspiración, y nada más.

Es que me dan puñetera rabia.

En serio, ¿te piensas que vas a poder escribir, revisar y pulir una novela entera solo cuando tengas puta inspiración? ¿Crees que la vida es color de rosa y hay unicornios paciendo en tu jardín o qué te pasa?

En esta vida TODO cuesta. Cuesta esfuerzo, cuesta tiempo, cuesta energías. Cuesta dolores de cabeza y agotamiento muscular, cuesta horas de sueño, horarios apretados, y menos rato viendo a tus amigos y a tu familia. Si no estás dispuesto a hacer SACRIFICIOS, entonces ya sabes dónde está la puerta.

De verdad, es que no comprendo por qué hay personas que creen que el mundo es así de fácil, o que ellos son tan guays que solo con la llegada de las musas ya lo tienen todo hecho. Las musas vienen una vez al año, y da gracias. Y si tú crees que a ti te visitan cada día, entonces párate y relee lo último que escribiste, a ver lo bien que está.

En serio, un escritor tiene que ESFORZARSE, tiene que escribir con ganas y sin ellas, joder, igual que tiene que hacer cualquier artista que se precie, qué digo, ¡cualquier trabajador en cualquier ámbito! Porque los días de “oh, ¡estoy en racha!” son muy pocos, y el resto del tiempo la naturaleza humana nos pide vaguear. Así que, ¿vas a vaguear, o vas a ser un puñetero escritor?

Si crees que lo que haces está bien tal y como está, ¿cómo te piensas que será cuando te ESFUERCES, cuando realmente TRABAJES? ¡Será la bomba! Entonces, ¿por qué no lo haces? ¿Qué te hace acomodarte en “la inspiración”? Quizá no eres tan escritor como dices, entonces, porque amigo mío, el escritor TRABAJA MUY DURO.

Y sí, esto me hace hervir la sangre. No es la primera vez que lo veo, ni será la última, pero yo tenía que dar mi muy airada opinión. Gracias por leerla.

domingo, 10 de julio de 2016

Pre-Reseña:
Persiguiendo a Seth, de J.R. Loveless




*Sí, lo sé, es en inglés. No la encuentro en español. ¡Socorro!

Aunque he visto algún problemilla de puntuación, a estos niveles se trata de una cuestión personal. El estilo aparte de eso está bien, una narración correcta y fluida. La historia que ha empezado resulta interesante y llamativa. Seth me ha parecido un encanto de hombre.

Además, no muchos escritores son capaces de dejarte caer la información poco a poco sin que por ello te sientas enfadado por la falta de explicaciones. Encontrar el punto medio… ¡uff!

El mayor pero de este libro, hasta ahora… es su precio. Me parece muy caro para un Kindle. ¿Alguien que lo haya leído me puede decir si merece la pena el gasto?

2. Indecisa

miércoles, 6 de julio de 2016

La envidia del escritor

Y es que los escritores no somos inmunes a estas cosas. La envidia nos corroe como corroe a cualquiera, que también somos humanos, ¿sabe usted? Pero no hablemos de la envidia malsana o la envidia buena. Yo no creo que sea ni buena ni mala. Eso depende de los sentimientos de cada uno, y también de su personalidad.

Por ejemplo, envidiar a otro escritor puede hacer que te esfuerces más por estar a su altura, e incluso superarlo (a eso también se le llama competitividad), y eso es algo bueno. También puede hacerte soltar pestes contra él, lo que es indudablemente malo.

Hace un tiempo leí a una amiga escritora postear en Facebook que estaba teniendo su momento envidia, que leía algo de alguien famoso y pensaba que ella lo hacía mejor. Es algo común, creo yo, porque cada escritor escribe como le gustaría leer, de modo que es difícil que le encante otro estilo radicalmente distinto.

En lo personal no creo ser una persona especialmente envidiosa. Si una lectura no es mi estilo, y su autor es famosísimo, pues… tiene otra clase de público.

La verdad es que nunca he sido una lectora de escritores fijos. De hecho, y en eso peco mucho, al leer un libro no pienso en quién lo ha escrito, salvo si he leído al menos tres libros de la misma persona y los tres me han gustado. Quizá eso ayuda a que no sea muy envidiosa con colegas del sector.

Pero tengo que decir que a veces, solo a veces, me ha pasado. Me ha picado el gusanito. Nunca sé si me pica la envidia o la rabia, pero es verdad que hay ciertos escritores que me provocan una sensación desagradable, y son esos que se quejan por todo… incluso de que sus lectores les pidan más para leer.

Eso resulta muy frustrante, porque precisamente se trata de personas que escriben sin orden, solo en momentos puntuales de inspiración, que arañan palabras como si les costara un mundo unir una tras otra; son personas que no se toman en serio el trabajo de escribir, pero aun así sus seguidores desesperan por una página más.

Y ellos se quejan.

No, creo que no me da envidia. Creo que me da pura rabia, y ya está. Pero eso lo dejaremos para otro post.

Bueno, ¿y vosotros qué pensáis de la envidia entre escritores? ¿Buena, mala? ¿Algo a tratar con moderación, o hay que eliminarla por completo de nuestros corazoncitos?

domingo, 3 de julio de 2016

La Traición de Orion
¡Ya a la venta!

Sé que soy muy pesada, pero ¡Orion ya está a la venta! *-* Es una sensación contradictoria, porque en parte es tu bebé y quieres que todo el mundo lo admire, pero al mismo tiempo temes por él… ¡Qué difícil es la vida del escritor!


Si alguno de vosotros quiere echarle un vistazo a la novela, ya sabéis que tenéis la ficha aquí, y ahora también enlaza a su compra en amazon. ¡No dudéis en echar una mirada, ¿vale?!